Entrevista Sopa de Cabra “El éxito es ver a cuatro generaciones juntas cantar tus canciones”
Trece años después de que los Rolling Stones lanzaran su disco 'Goats head soup', en 1986 en Girona un grupo de chavales montaba su propia banda castellanizando el nombre y convirtiéndolo en Sopa de Cabra. Tres años después, debutaban con un disco homónimo que incluía 'L'empordá', canción destinada a cambiar el rumbo de los acontecimientos y convertirles en referencia del denominado 'rock catalán'.
Mientras crecía su éxito, se sucedieron álbumes con clásicos como 'El far del Sud', 'Camins', 'Podré tornar enrera', 'El boig de la ciutat' o 'Si et quedes amb mi', siendo este último el primer número 1 del rock cantado en catalán en la lista de Los 40 Principales. Cuando lo dejaron en 2011 ya eran un grupo clásico no solo en Cataluña, sino en toda España, y cuando volvieron en 2011 tuvieron que dar tres conciertos en el Palau Sant Jordi de Barcelona para satisfacer la demanda.
Catorce años después de su anterior disco, publicaron en 2015 el que es, hasta ahora, su último trabajo de estudio, 'Cercles', cuya presentación se funde ahora con la celebración de su 30 aniversario con conciertos en Madrid, Barcelona y, por obra y gracia de Rock Sin Subtítulos, también el 14 de octubre en la Sala The Grand de Londres. Cierran así un círculo que comenzó cuando tomaron su nombre del famoso disco de los Rolling Stones, uno de los iconos fundamentales de la capital británica.
De su pasado, de su presente y también de su futuro hablamos con Gerard Quintana, vocalista de Sopa de Cabra, que se muestra encantado con el actual estado de salud de su influyente y longeva formación.
Treinta años de la formación de Sopa de Cabra... parece que fue ayer, supongo.
El tiempo, una vez vivido, se resume en un pequeño montón de imágenes aceleradas en nuestra mente. Pero cuando empiezas a zambullirte en lo más profundo de la memoria acabas dándote cuenta de que cada detalle de tu vida ha girado en torno a la música y a un proyecto que empezó de forma visceral y poco a poco se fue transformando en el eje de tu existencia… Treinta años, sí. Y cada canción es una instantánea de algún momento fundamental de esos años.
Ahora remarcáis el 30 aniversario con conciertos muy especiales en Madrid, Barcelona (dos) y vuestra primera visita a Londres. ¿Cómo serán estos recitales?
Intentaremos que cada concierto tenga su propio carácter. No es lo mismo tocar en Londres, donde no hemos ido nunca hasta ahora, o en Madrid donde hace 20 años que no actuamos, que en Razzmatazz o L’Auditori, en Barcelona. Pero tenemos un extenso repertorio que hace posible que cada concierto sea único.
“Era difícil imaginar que al cabo de treinta años haríamos nuestro primer concierto en Londres”
¿Era posible imaginar en vuestros inicios terminar tocando en Londres?
Era difícil imaginar que al cabo de treinta años haríamos nuestro primer concierto en Londres. Al principio soñar es fácil y es gratis. Nuestras influencias más directas, por una cuestión generacional, están ahí. Ahora es el momento de disfrutar este momento.
Se os considera causantes del gran éxito del rock catalán, con máximo auge a finales de los ochenta y primeros noventa. ¿Qué queda de todo aquello?
Quedan las canciones que han pasado a formar parte de la memoria popular, y que en muchos casos se han convertido en clásicos de esa cultura popular. Y queda siempre la sensación viva del impulso inicial para no perdernos por el camino. Este es un sueño compartido que no hubiéramos podido hacer realidad sin el público.
Yo creo que grupos como Manel, Els Amics de les Arts y Els Catarres, cada uno con sus peculiaridades, no podrían haber existido tal y como son sin las puertas que abrió Sopa de Cabra junto a La Banda Trapera del Río, Sangtrait, Sau y Els Pets, por ejemplo. Es que ahora ya a todos nos parece normal que cada cual cante en el idioma que quiera, pero hace treinta años no era así...
No era así, no, en los ochenta había muchas barreras que romper todavía. La libertad se gana día a día y, por fin, las generaciones actuales pueden actuar con normalidad sin tener que justificarse. El “mestizaje” como movida musical con grupos como Dusminguet, Cheb Balowski, Ojos de Brujo, y la presencia de Manu Chao en Barcelona, ayudaron mucho a dar ese paso después de la aparición de una generación de músicos que cantaban en inglés para diferenciarse de la movida madrileña y del rock català de los ochenta.
Echando la vista atrás, me llama la atención que os pasarais al castellano en 1993 al fichar por BMG-Ariola y editar 'Mundo infierno'. ¿Por qué ese cambio? ¿Lo consideráis un error en vuestro camino?
Todo es el resultado de lo que somos, ¿para qué íbamos a arrepentirnos? Quizás alguien puede considerar que fue un error poner en peligro lo que habíamos conseguido con tres discos en Cataluña, pero nosotros nunca hemos primado las motivaciones comerciales en nuestras decisiones. En aquel momento, después de tres discos de los cuales solamente el segundo era íntegramente en catalán, nos pareció coherente dar ese paso para poder hacer llegar nuestras canciones a más lugares y a más gente.
¿Os cansa eso de rock catalán? Nosotros pensamos en Rock Sin Subtítulos que las etiquetas y los prejuicios solo sirven para limitar, lo cual es toda una pena en un mundo universalizado.
Nosotros siempre fuimos críticos con esa etiqueta, era más coherente la de “rock en català”, algo que parecía imposible un tiempo atrás por la labor que tuvo que hacer la música para recuperar la cultura prohibida por la dictadura y la lengua silenciada, lo que relacionó el catalán con la alta literatura y con la lengua más normativa y exquisita. No se creía que fuera posible hacer rock en esa lengua y, al suceder y conectar con un público masivo, eso eclipsó en parte la cuestión musical.
“Ha cambiado el eje alrededor del cual se mueve el hecho musical. Antes, el centro era el disco, ahora es el concierto, el directo”
Volvisteis en 2011 después de diez años separados. ¿Es este el mismo mundo que al final de vuestra primera gran etapa?
El cambio es enorme. La industria discográfica es un eco de lo que fue, por ejemplo. Por suerte hemos seguido trabajando esos diez años en proyectos musicales personales y no nos ha sorprendido excesivamente el cambio. Lo que está claro es que ha cambiado el eje alrededor del cual se mueve el hecho musical. Antes, el centro era el disco, ahora es el concierto, el directo.
Y estáis en la carretera con disco nuevo editado el pasado año, 'Cercles'. ¿Qué tal está siendo esta etapa?
Estamos viviendo uno de los mejores momentos de nuestra trayectoria. Somos presente, además de pasado, y nos vemos con futuro. No es fácil que todo eso coincida. La experiencia te da cierto temple y también la oportunidad de disfrutar con más consciencia cada detalle. Tenemos claro que el público es nuestro mejor aval. Un público que tiene la base en nuestros segadores históricos pero que no ha dejado de desplegarse a través de las nuevas generaciones. Eso te da la fuerza para agradecer con toda el alma en cada concierto su complicidad.
Más allá de los conciertos de este otoño, ¿se vislumbran planes para el grupo a corto y medio plazo?
Estamos en ello. Hay ganas y fuerzas para seguir celebrando nuestros treinta años en la carretera hasta otoño del 2017, cuando ya cumpliremos 31. O eso, o parar y pensar en la posibilidad de preparar un nuevo trabajo musical.
¿Qué es el éxito para Sopa de Cabra en octubre de 2016? ¿Lo mismo que cuando regresasteis y llenasteis tres veces el enorme Palau Sant Jordi? ¿Lo mismo cuando fuisteis número uno en Los 40 Principales? ¿O algo totalmente diferente ahora que entonces?
El éxito es ver a cuatro generaciones juntas cantar tus canciones, treinta años después.



