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Iván Ferreiro: La música como única opción de supervivencia

Iván Ferreiro: La música como única opción de supervivencia

  • 22 de Marzo, 2018
  • Por David Gallardo

Ha pasado ya un año y medio desde que Iván Ferreiro (Nigrán, 1970) publicara su más reciente disco, Casa (Warner Music, 2016), pero aún le queda fuelle de sobra para mantenerse en la carretera defendiendo sus canciones. Las más recientes y todas las demás con las que sigue construyendo una de las carreras musicales más personales y arrebatadoras al sur de los Pirineos.

Eso sí, tras haber recorrido España ya varias veces en los últimos meses, ahora es momento de llegar hasta territorios más lejanos aprovechando el empuje. Y en Rock Sin Subtítulos no dudamos en dejar que se apoye en nuestra espalda para conseguir con su enésimo salto que llegue hasta Londres (27 de abril, The Grand) y Dublín (28 de abril, The Button Factory). Así de lejos llegaremos de la mano.

Serán dos veladas especiales de esas con emociones a flor de piel, ceremonias para sacar demonios y que cada cual salde sus propias cuentas con quien las tenga pendientes. Cantando canciones como estas, con las que el propio Iván hurgó en su interior para, después, removernos a todos los demás. Encontrando y compartiendo sentimientos universales para llevarlos así al extremo.

TURNEDO

Canciones para el tiempo y la distancia (2005) es el debut del gallego en solitario. Dejando atrás a Los Piratas entregó una colección imponente de temas entre los que destaca Turnedo, pues aún perdura como uno de sus grandes clásicos en solitario. Momento cumbre en sus directos, un momento de liberación de esos con los que dar carpetazo al dolor, a pesar de que el título en realidad no significa nada. Su hermano Amaro, imprescindible en la andadura solista de Iván, es el autor de la música y la letra de este himno, marcado por sus propias vivencias.

"Aunque sigas suspirando por algo que no era cierto, me lo dicen en los bares, es algo que llevas dentro, que no dejas que te quieran, sólo quieres que te abracen. Y publicas que no tuve ni valor para quedarme. Yo rompí todas tus fotos, tú no dejas de llamarme. ¿Quién no tiene valor para marcharse? ¿Quién no tiene valor para marcharse? ¿Quién no tiene valor para marcharse? ¿Quién prefiere quedarse y aguantar? Marcharse y aguantar". Menudo grito de guerra.

JET LAG

Canción de su segundo disco en solitario, Mentiroso mentiroso (2008), resultado de un momento emocional especialmente chungo tras la separación de su primera mujer. De ahí versos como estos: "Y dices que no pasa nada, que el jet lag no te afectaba, y regresaste cantando, no te veré por un rato. Y dices que no pasa nada, que yo lo necesitaba, me tiro por la ventana de tu casa encantada".

Sentimientos universales de abandono y desconcierto que el propio Iván resume así en el libro '30 canciones para el tiempo y la distancia', obra de la periodista Arancha Moreno y editado por Efe Eme: "No hay nada peor que separarte y no tener dónde caerte muerto. Cuando te separas y tienes hijos te quedas sin coche, sin tenedores, sin toallas, sin sábanas... sin nada. Jet Lag soy yo, no es ningún sitio".

FARENHEIT 451

Más que resquemor, puro odio. Eso es lo que late a lo largo de los versos de Farenheit 451, de su álbum Picnic extraterrestre (2010). Inicialmente titulada A mis antiguos queridos amigos, cargaba contra todos aquellos que le habían defraudado y traicionado tras su divorcio. Finalmente decidió cambiarla de nombre, pero mantuvo la esencia rabiosa de quien necesita decir una serie de cosas para acabar con las dichosas habladurías de quienes no tienen voz ni voto en casos así.

Y bien a gusto se quedó. A saber lo que llegarían a cuchichear quienes se sintieran afectados... que se jodan, claro: "Que casi todas las personas buenas que me rodeaban fueran la peor basura que puedas tirar, cerdos ignorantes, sois unos hijos de puta. Lo siento, no puedo evitarlo, de verdad que no puedo evitarlo. Si alguno que escuche esto le sentó mal o le quemaba, que sepa que yo no opino, que solo cuento lo que pasaba y si no puede aguantarlo, que piense un poco, que esto se aclara, que si no te gustó esta letra tenemos guerra declarada".

EL DORMILÓN

Por suerte para todos, pero principalmente para él mismo, Iván Ferreiro no escribe únicamente sobre desamor, desastres, rabias y ese tipo de sentimientos. También vive en el otro extremo, como cualquiera, y sabe transmitir lo que sentimos cuando estamos en pleno subidón de amor. Eso es básicamente El dormilón, composición de su álbum de 2013, Val Miñor - Madrid: Historia y cronología del mundo.

¿O acaso no es esto un precioso cuento de enamoramiento?: "Ella es la esperanza de la humanidad, él escribe mientras ella duerme. Él fuma y obedece, ella habla y resplandece. Ella canta desnuda una canción y él la mira y se relame. Él se pierde entre su pelo, ella se abraza fuerte y dice: Que las noches con sus lunas y las lunas con sus huesos nos secuestren a los dos. Que las lluvias y los soles y las hojas en el suelo nos encuentren a los dos. Que los años y el presente nos sorprendan a los dos".

EL PENSAMIENTO CIRCULAR

Primer y celebrado single de su quinto y último disco hasta la fecha, el mencionado Casa. Hipnótico, evocador, atrayente durante sus casi seis minutos con versos con tanta pegada como "en el deseo, en la bendita oscuridad hay veces, no muchas ni tampoco pocas, que pienso en ti". Y todo eso lo hace, además, comiendo "muchas chucherías". Poderosa imagen esa, obsesión en estado puro.

"Creo que tiene tantas visiones como estados civiles existen. Sirve para tu ex novia, a la que echas de menos y quieres volver con ella; sirve para tu ex novia, a la que ya no echas de menos y no quieres saber nada de ella; sirve para cuando te enrollas con una tía cada seis meses, para cuando te acabas de enamorar de una...", explica en el anteriormente citado libro de Arancha Moreno el músico gallego. Porque, al final, las canciones son como cada uno quiera escucharlas. Y eso es lo fantástico.

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