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La Raíz: Comprometerse en tiempos revueltos

La Raíz: Comprometerse en tiempos revueltos

  • 12 de Septiembre, 2018
  • Por David Gallardo

Para que un árbol crezca fuerte y robusto lo más importante es que tenga una raíz consistente sobre la que poder alzarse. Con esta premisa básica se ha desarrollado también la banda valenciana La Raíz, convertida en referente de la música española de esta década gracias a unos principios irrevocables y sólidos que sustentan con firmeza su discurso.

Su lema ¡Guerra el silencio! resume a la perfección la actitud de este colectivo contestatario de Gandía que denuncia las injusticias del mundo, llama a la revolución, anima a escapar del conformismo y, en última instancia, vive despertando conciencias allí por donde pasa. Porque más que una banda de música son una forma de entender la vida, con un claro compromiso por un mundo mejor en estos tiempos revueltos que nos ha tocado vivir.

Más que una banda de música son una forma de entender la vida, comprometidos por un mundo mejor en estos tiempos revueltos.

"Somos jóvenes, cantamos, nos quejamos, nos cagamos en lo que no nos gusta y lo que nos gustaría cambiar, pero no estamos cometiendo un crimen", nos decía en reciente entrevista el cantante y compositor del grupo, Pablo Sánchez, con motivo de su inminente visita este mes a Edimburgo, Londres y Dublín, obra vez con Rock Sin Subtítulos. Siempre motivo de orgullo y alegría.

Muchas son las canciones que pueden ejemplificar el compromiso vital de La Raíz. Como Jilgueros: "Yo tener dinero porque comprar votantes, tener dinero porque yo comprar alcalde. De los carroñeros yo ser el primero. Yo tener dinero pero yo ser miserable y hacer posibles contratos imposibles. Tener aeropuertos, estatuas, esfinges. Yo ser un cacique, putero y amable. Yo tener dinero pero yo ser miserable".

La Raíz

Y aún más rabiosos se ponen en Muérdeles: "Hay una mecha encendida, una chispa de vida ilumina avenidas rodeando el Congreso, apoyando a los presos, rugiendo estos versos. Somos como las bestias, rompiendo el asfalto con nuestras cadenas. Elefantes con hambre que nunca domaron, en esta puta selva. Somos cultura y trabajo en equipo, solidaridad ante cada juicio. Ellos temen por sus beneficios, tú paras desahucios, los sacas de quicio".

La Raíz presenta dosis de idealismo premeditado para sobrevivir en este mundo al que llaman "selva" en sus canciones.

No faltan en La Raíz ciertas dosis de idealismo como premeditada elección personal para sobrevivir en este mundo al que recurrentemente definen como "selva" en sus canciones. Un idealismo a su manera infantil que es un arma para evitar caer en la realidad gris, en la uniformidad a la que las circunstancias nos empujan. Por eso los fans del grupo sienten que forman parte de una comunidad en la que están seguros y con la que pueden cambiar un poquito el mundo. Por eso los conciertos de La Raíz son una concatenación de himnos por todos los presentes cantados y gritados.

Los fans del grupo sienten que forman parte de una comunidad en la que están seguros y con la que pueden cambiar un poquito el mundo.
La Raíz

Y bien claro queda esto en Nuestra nación, que puede tomarse como una clarividente declaración de intenciones, casi un manifiesto fundacional: "Nuestra nación es la otra cara de la luna, donde escondimos las guerras y las armas. Nuestra nación es la literatura y esa locura del hidalgo de la Mancha. Nuestra nación es inventar el camino. Nuestra nación es caer y levantarse. Nuestra nación es saber que vivimos con la mirada siempre fija hacia adelante. Y viendo que esta vida no es larga, seremos niños detrás de las barbas. Y viendo que no se salva ni uno, nuestra cordura arderá con el humo".

Los conciertos de La Raíz son una concatenación de himnos cantados y gritados por el público.

Importante también es La hoguera de los continentes, la última canción del que será su último álbum -al menos por una larga temporada, pues el grupo ha anunciado un descanso indefinido cuando acabe su actual gira en noviembre en Valencia-. "Cantamos para levantar la marea a contracorriente, volviendo a juntar África y América y que suene la voz del esclavo. Preferimos bailar en la hoguera de los continentes gritando 'también tenemos corazón los desafinados'", sentencian en el cierre de De poetas y presos (2016). El álbum que por ahora finiquita su discografía y que, aún dos años después de su lanzamiento, sigue latiendo fuerte en el corazón de los suyos. Que les echarán mucho de menos, además.

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