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Entrevista La Raíz <span>&quot;Nuestra arma más potente es la conexión de tú a tú con el público&quot;</span>

Entrevista La Raíz "Nuestra arma más potente es la conexión de tú a tú con el público"

  • 28 de Marzo, 2017
  • Por David Gallardo

No ha pasado ni un año desde que La Raíz estuvieran con nosotros en Londres, pero la banda valenciana, acostumbrada a vivir en una gira infinita, ya está de nuevo en un camino que les llevará el próximo 7 de mayo a Dublín, otra vez en alianza con Rock Sin Subtítulos.

Será una parada especial dentro de una gira que arrancó semanas atrás en Argentina y Chile, que recorrerá varios países europeos y toda España hasta el fin de fiesta que tendrá lugar el próximo otoño en el Palacio Vistalegre de Madrid.

De la vida perpetua en la carretera y de dar vueltas a este mundo loco en constante cambio y del que ellos son observadores de excepción, charlamos con La Raíz. Un combo de once colegas que en 2016 hizo más de 40.000 kilómetros en furgoneta.

Lleváis unos años que no paráis. ¿Cómo está la salud de la banda en 2017?

Seremos niños detrás de las barbas. Ese es nuestro objetivo como banda. En lo musical, este año queremos volver a escarbar en los primeros discos, incluir en el repertorio algunas canciones que simbolizan mucho y que estos últimos años no han estado. Es imposible dejar contentos a todos los públicos, pero creemos que los que llevan años escuchándonos van a encontrar este concierto un poco más suyo.

Queremos volver a escarbar en los primeros discos, incluir en el repertorio algunas canciones que simbolizan mucho.
Por supuesto, el presente año volvéis a estar hasta arriba de conciertos. Con una gira que empezó semanas atrás en Argentina y Chile, con la que visitáis países varios de Europa y recorréis España. ¿Se os queda pequeño este mundo?

Se nos quedó pequeño hace diez años cuando necesitábamos salir de la comarca, cuando necesitábamos escupir la rabia que veíamos en nuestra ciudad, cuando no encontrábamos un espacio en nuestra propia casa. Ahí se nos quedó pequeño y hoy sigue siendo pequeño, aunque por suerte conocimos gente en muchos lugares con la misma sensación, con unas ganas inmensas de tumbar la pared dentro y fuera de sus países.

Igual se pueden hacer giras en el futuro en los exoplanetas que descubrieron recientemente. Supongo que la idea os tiene que molar...

A algunos de nosotros nos hubiese gustado eso en todo caso en aquella época de la carrera hacía la luna en la Guerra Fría, y seguro que no iríamos con los americanos (risas). Hoy, la verdad, sabemos que no habrá gira exoplanetaria y somos conscientes de que hay que tener los pies en el suelo.

Lo más bonito de estos años está siendo viajar por el mundo y descubrir que nos siguen allá por donde pasamos. Queremos seguir creyendo que la música es un idioma universal.
Teniendo en cuenta lo diferente que en España es tocar en Sevilla o en Soria, ¿cómo afronta uno una gira mundial por tantos países, ante públicos tan diversos y en recitales tan diferentes entre sí?

Lo más bonito de estos años está siendo eso. Hemos salido por Europa y hemos encontrado público suizo que nos sigue, algunos alemanes locos a los que les llegó el disco sin saber ni cómo, y hemos saltado el Océano Atlántico sin estar preparados para ser recibidos allí, por gente con unas vidas tan lejos pero tan cerca con la música... En Argentina fue espectacular ver cómo sienten ellos los recitales, nos hacían cánticos entre canción y canción que llevaban nuestro nombre, ya ves... no lo podíamos creer.

Al final, la música va a resultar que sí que es un idioma universal...

Por suerte. Nosotros queremos seguir creyendo que sí.

Por lo que contáis de vuestra experiencia fuera, ¿creéis que hay un mínimo común denominador en vuestra música que siempre funciona con independencia de dónde estéis y cómo sea el público?

Creemos que lo que hace especial nuestros conciertos es la conexión que hay entre público y grupo. Da igual la ciudad. Es un ejercicio musical en el que cabe todo el mundo y creemos que esto lo sabe captar la gente sin tener ni que pensarlo. Es algo natural.

Confesadnos algún concierto en algún país que recordéis como especialmente infernal, duro, complicado, uno que recordéis y os dé un poquito de mal rollo.

Alguno habrá por ahí que mejor no recordar, pero podemos decir que los infernales no han sido precisamente tan lejos, ha habido alguna experiencia no tan lejos de casa en todos estos años que a veces recordamos entre nosotros y nos tiramos las manos a la cabeza... Sobre todo, esas experiencias de mal rollo hace unos años cuando, por suerte y por desgracia, no nos conocía mucha gente.

Y ¿alguno que, por contra, haya superado por muchísimo las expectativas del grupo?

En Argentina, una ciudad como Buenos Aires con tantos millones de habitantes, nos reconocieron por la calle dos personas mientras iban trabajando y nos cantaron una canción mientras pasaban. Eso fue algo bestial. Entre todos también recordamos entre lo más heavy del año pasado tocar en el Arenal Sound todavía por la tarde, a plena luz del sol, y ver cómo había un mar de gente que de verdad eran miles y miles de personas cantando. Una burrada.

Creemos que lo que hace especial nuestros conciertos es la conexión que hay entre público y grupo. Da igual la ciudad.
¿Animaríais a los artistas españoles a no conformarse con su propio país y abrirse al mundo? ¿Por qué?

Nosotros no solo animamos a salir, sino que seguimos la estela de muchos que son una referencia y han apostado por salir. En nuestro mundo eso no es fácil, nosotros estamos entre los grupos que salen de las fronteras sin multinacional, que intentaron llegar a través de la difusión por internet y de un amigo que le dejó un CD a un amigo. O sea, que llevamos diez años en esto, pero por vocación y también por obligación tenemos que seguir con la garra del primer día.

¿Tenéis alguna estimación de cuántos kilómetros habéis hecho a lo largo de vuestra historia?

Sí, sí, sí. El padre de uno de nosotros nos los ha contado y no es broma (risas). Solo el año pasado en furgoneta (sin contar aviones) hicimos 40.000 kilometros, o sea, el diámetro del planeta Tierra. Así que nos dio para pasar algún rato pensando en algunas cosas, parar en alguna gasolinera a comprar papas y tener alguna pelea. Llevamos un balón de fútbol para dar unos toques entre tanto kilómetros y jugar un rondo. Somos once justos (risas). También llevamos un skate pero ese solo está permitido para tres del grupo por motivos de seguridad.

¿Habéis quemado alguna furgoneta?

Además de haber pedido coches a todas nuestras familias, ya hay dos furgonetas que compramos y tuvimos que retirar. Nosotros necesitamos dos furgonetas para movernos y sí, visitan el mecánico más de lo que querríamos.

La Raíz
¿Han mejorado mucho las condiciones de vuestros viajes con los años?

La verdad que no somos muy exigentes, pero sí. Las dos primeras veces que visitamos Granada nos quedamos en casa de amigos y conocidos, conquistando sofás, camas individuales donde entraban tres. Barcelona fue igual y de Madrid volvíamos después de tocar... Las condiciones tuvieron que mejorar porque era inviable, no solo porque necesitábamos descansar después de un concierto donde lo damos todo, sino porque ya nos estábamos quedando sin amigos (risas). Ellos también necesitaban descansar... por ellos también estamos aquí. Les debemos una (risas).

¿Qué es lo mejor y lo peor de salir de gira con La Raíz?

Lo mejor es el camino de ida, sin duda, fresquitos de casa. Lo peor es la vuelta, cansados, desmontarlo todo, sin cambiar de ropa, reciclando calcetines, habiendo dormido poco... lo peor de salir es volver a casa (pero que no nos malinterpreten nuestras familias).

En este frenesí que os caracteriza, ya estuvisteis en Londres con nosotros hace menos de un año, en junio de 2016. ¿Qué tal fue la experiencia, qué recordáis?

Bestial, ¡entradas agotadas en Londres! El espacio para tocar era muy bonito y escuchar la canción de 'Nos volveremos a ver' cantada por el público expatriado en Londres y alrededores es difícil de explicar... Quizás uno de los momentos más emotivos del concierto fue esa canción, cuando sientes que en solo cuatro minutos no hace falta decir nada más para presentar la canción, solo había que mirar a los ojos de la gente y sentir que lo que estaba pasando entre ellos y nosotros era algo muy grande, una necesidad de apoyo mutuo, algo precioso.

Uno de los momentos más emotivos del concierto es cuando sientes la conexión con solo mirar a los ojos de la gente
Y este año el 7 de mayo en Dublín. ¿Habéis tocado alguna vez allí? ¿Qué esperáis de ese concierto y qué pueden esperar quienes asistan?

Primera vez en Dublín y en Irlanda. Las ganas son las mismas, sentir mucha gente cerca y de otra forma, lejos de los grandes festivales, en la intimidad de una sala y darnos a conocer un poco por esas tierras. Pero sin duda alguna, estar también rodeados de mucha gente que es nuestra en la distancia...

Tenemos demasiados compatriotas repartidos por el mundo y en particular en las islas británicas en busca de una vida mejor, desde luego...

Toda aquella gente que fue a aprender inglés a cambio de cuidar niños, los hispanohablantes que trabajan de teleoperadores de las grandes multinacionales allí como mano de obra, los brasileños que plagan las calles de Dublín... En definitiva, estar también con todos los que se han ido de su casa y por una tarde quieran pasar un rato en ella. En eso también consistirá la visita... Ya estamos con los pelos de punta solo de decirlo, pero es la verdad. Será algo así.

El concierto en Dublín va dedicado a todos los que se han ido de su casa y, por una tarde, quieran pasar un rato en ella. Ya estamos con los pelos de punta solo de decirlo.
Me parece que sois un ejemplo de que la música puede abrir fronteras en lugar de ponerlas, como pasa en Reino Unido con el Brexit. ¿Ese es parte del mensaje de La Raíz?

Sí, nosotros somos partidarios de 'tumbar la pared' en todos los sentidos.

¿Es importante que la música difunda un mensaje y despierte conciencias? ¿Ahora más que nunca quizás con estos líderes políticos que tenemos en todas partes?

Nosotros creemos que la música tiene que ser música, porque casi siempre difunde algo por mínimo que sea. Nosotros hablamos de cosas que sentimos la necesidad de hablar, pero no necesariamente la música tiene que hablar de algo... La música instrumental africana o americana también habla de muchas cosas y guarda muchas veces un mensaje muy combativo en el ritmo o en la razón por la que se hace, sin apenas decir una palabra... Sí que creemos que la música debe ser un vehículo hacía algo.

¿Queda esperanza para este mundo nuestro en el que parece que nos estamos empeñando en retroceder en libertades, en ideologías, en cuestiones sociales?

Esta es una pregunta muy profunda y personal. Es un desastre el retroceso y cada vez estamos más dentro de la rueda todos. Y salir de esa rueda está castigado no solo por la ley, sino también en sociedad... Eres un triunfador con un empleo, un fracasado en el paro, un marginado si bebes en el bar por la mañana, un triunfador si brindas en la noche, eres un marginado si eres gay, trans... Es un desastre... Vamos hacía atrás en muchos aspectos y en la vanguardia del retraso va la maquinaria que está arriba, esa mano invisible que dicen algunos que lo arreglará todo ella solita, pero también vamos nosotros detrás.

Pero ahí están los movimientos sociales para detener de alguna manera esa maquinaria...

Si hay esperanza viene desde abajo, desde los colectivos en la calle, en las asambleas que llevan a debate muchas de las cosas que no nos atrevemos a debatir... Quizás la esperanza en los últimos tiempos es el movimiento feminista, que está planteando una revolución de todo, porque para alcanzar la igualdad de la mujer habrá que deconstruir muchas cosas. Los hombres estamos 'pillando cacho'.

Somos partidarios de 'tumbar la pared' en todos los sentidos. La esperanza es el movimiento feminista, que está planteando una revolución de todo.
Vuestro último disco, 'Entre poetas y presos', acaba de cumplir un año. ¿Qué valoración hacéis de este tiempo de vida? ¿Todavía le queda mucho por crecer?

'Entre poetas y presos' ha sido una bomba. Se descargó gratis a través de nuestra web (como hemos hecho con todos), pero aún así se coló en la lista de los discos más vendidos de España, lo cantamos en Berlín, Nepal, Argentina, Chile y este año además de con vosotros en Irlanda iremos a Italia, Polonia, Portugal, México...

Y tras recorrer por enésima vez el planeta, cerráis gira el 28 de octubre en el Palacio Vistalegre de Madrid. ¿Algo especial para ese día?

Algo especial sí, sin duda, colaboraciones de nuestros amigos y compañeros de profesión que nos acompañaron en este tiempo, un concierto grabado para siempre. Nueve mil gargantas en una noche que se quedará para el recuerdo y la felicidad de estar en el camino de conseguir eso con mucho esfuerzo, sin apoyo de ninguna multinacional, sin renunciar a nuestra arma más potente: la conexión de tú a tú con el público. Se quedará pequeño Vistalegre.

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